He estado un poco indeciso entre qué canciones comenzar a grabar y qué instrumentos utilizar… Mi música siempre se ha caracterizado por la clásica utilización de los instrumentos tradicionales pero no lo sé, últimamente he tenido tanta revolución en mi mente qué cosas nuevas quiero hacer y qué cosas novedosas quiero experimentar…
Ha por si no lo sabían, soy músico (además de tantas otras cosas)… Creo que debo terminar completamente este blog para poder ofrecer una perspectiva completa de lo que será y no solamente estar comenzando a hablar sin que no se puede entender nada…, entre estas características de nobleza y franqueza dedico mi próxima canción…, estoy demasiado loco por vivir, loco por hacer, escribir, crear, cantar, en fin…, loco por hacerlo todo…, y sí, algo de eso le robé al Jack Kerouac de mis pensamientos tristes, de mis eufóricos momentos de gloria y esa sonrisa ajena que no puedo despreciar ni lamentar…
He de tomar nuevos cursos en mi existencia, nuevas veredas y he de decidir algunos ajustes afines a lo nuevo… La música (mí música) es parte de todo esto… No sé si se trate de una revolución… No sé si se trate de un trastorno mental… No sé si enloquezco y cada vez me vuelvo más un viejo estúpido… No sé a donde voy pero sé que vuelvo, al menos eso siento y, pretendo retomar la música y el estereotipo angelical del músico por insistencia (Andrés Calamaro, el maestro y yo… -refritos de un desesperado-), aún así estoy aquí, vivo, presente, melancólico y coherente (todavía, eso creo), y a punto de hacer cosas que tuve que empecé y dejé inconclusas pero, que de algún modo se tienen que hacer…
También sufro de esquizofrenia, por un lado soy un emprendedor de proyectos interesantes y, por otro, soy un loco… Bueno, ya no sé, creo que me olvidé…



Así es, todos sabemos (y los que no deberían) que mientras va avanzando la vida tenemos que tomar ciertas decisiones que forjarán lo que sucederá mañana… Tal es el caso de todos y, para este magnifico hombre no fue la excepción…
Un escritor que no tiene comparación… Una joya literaria que si bien ha servido de inspiración para muchos (me incluyo), también sirvió para desfogar ironía, furia y la nefasta y cruel tentación del “Stableshment” de los años en que hablar de felicidad y experiencia era una falta de respeto…