Un escritor que no tiene comparación… Una joya literaria que si bien ha servido de inspiración para muchos (me incluyo), también sirvió para desfogar ironía, furia y la nefasta y cruel tentación del “Stableshment” de los años en que hablar de felicidad y experiencia era una falta de respeto…
No mucho ha cambiado ahora, tal vez las maneras y la amplitud de lo permisible en la sociedad, pero…, quién puede asegurarnos que en verdad hemos ganado terreno y que la libertad y la expresión son de vigencia mundial, siendo que las guerras y el sigiloso silencio de los horrores se siguen viendo en la actualidad…
El primer libro de “On the Road” que tuve, lo adquirí en un mercadillo (tiaguis o swap meet para los que entienden) y fue la primera versión impresa de la biblia de la Generación Beatnik… Yo no lo sabía pero, el libro que me había encontrado y que me costó 25 centavos de dolar (una cora -one quarter-), viejo y con una portada anticuada con un dibujo, era de la primera edición impresa del 5 de septiembre de 1957 y de la que hoy solamente conservo la portada…
Es difícil rendir tributo completamente a un héroe místico como Jack Kerouac, pero entre mis letras y mis horas siempre está el recuerdo y la sinceridad con la que dediqué y dedico mi vida a la experiencia, al conocimiento, al entender, encontrar, buscar, inventar y crear y hacer todo…, porque esa sed de incansable naturaleza deviene de una divina intención, de una carencia que tiene el mundo y que se nos ha conferido a los locos…, esa sed verdadera (groso el flaco Spinetta) que nos guía todo el tiempo para intentar por lo menos acariciar el cielo mientras estamos con vida…
Jack kerouac explica “En el camino”
en el show de Steve Allen en 1959…
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Y a ti escritor muerto, amigo, hermano y sabio maestro, te digo: Beatnik, Beat, Beatitud… Desde el exilio te pienso y te llevo…, en las manos de músico y la mirada de escritor que, con un lamento sarcástico, cubro la ironía del tiempo solapando así a mi propio destino…, escuchando el “Take Five” de “Charlie Parker” y al ritmo del Jazz contemplo la absurda calumnia de aquellos que se creen los dueños del mundo… Soy un monje tranquilo que busca un espacio donde rezar con un “oohhmm” milenario para después comer una burbuja de histeria… Gozo, río, lloro, canto y muerdo… La creación es un trabajo difícil cuando el mundo te acusa de ser un holgazán (¿lo recuerdas?)… Pero ahora que las cosas se están aclarando no creo ser el desperdicio ya de mi propia sombra…, al contrario…, he hecho, he creado, he vivido todo, pero me falta todavía lo esencial… Quiero ser un vagabundo del dharma y curarme las lúgubres tentaciones con mi soledad…, a tu lado (tal vez)…, en mi cama de sueños húmedos parpadeo como quien despierta de una horrible pesadilla… Yo soy mi propio sueño y mi asesino de latón…
Para Jack Kerouac con cariño, amor y respeto…

